Y sí.

Nunca se puede perder elque no sabe a dónde va - Alejandro Dolina

domingo, 11 de junio de 2017

Creo en los pájaros

En mi cabeza asocio los pájaros con la libertad. Me parece fascinante e indescriptible como es que pueden volar. Volar. Vuelan. Ellos vuelan y no les importa nada, solo vuelan. Daría lo que sea por poder sentir la sensación de volar, controlar mi vuelo, sentir el viento atravesando los dedos de mis manos, mi pelo y raspando todo mi cuerpo.
Libertad. La libertad de volar por donde ellos quieran cuando quieran y como quieran, también me irradian eso.
Los pájaros en general tienen algo especial en mi vida, su nido. Abandonar el nido. Así lo veía mi tía. Ella se ocupaba de los niños que no "podían" o que les llevaba un poco mas de tiempo abandonar su nido. Ella era medica. Yo ya más de grande puedo ver que esta metáfora que ella armó aplica para muchas situaciones. A todos nos cuesta o nos costó en su momento abandonar el nido. El que dice que no, lo más probable es que este mintiendo. Ustedes interpretenlo como quieran, pero para mi, abandonar el nido no tiene un solo significado, es una conjunción de cosas, situaciones y experiencias lo que te hacen abandonar el nido. La mas común o la manera mas fácil de pensar el hecho de abandonar el nido es la de mudarse solo, pero no me estoy refiriendo a eso en especifico, ojo que tampoco estoy diciendo que sea fácil. Es más profundo, hablando espiritualmente si se quiere. Aunque repito que cada uno tiene libre interpretación sobre este hecho, en mi opinión nunca se termina de abandonar el nido en su expresión mas literal.
Por qué digo que creo en los pájaros? Tal vez sea porque ellos son amigos de los arboles. Ellos hacen que los arboles sean sus hogares; pero lo mejor de todo es que no los perjudican en absoluto, los pájaros se adaptan a los arboles, a sus formas, sus imperfecciones y sus deformidades.
Hay pájaros de todo tipo de forma, tamaños y colores. Sus colores. Una vez tuve un canario que le puse de nombre Ramón. Me parecía que ese nombre así tan gordo, grande y lleno era de los más adecuados para mi canario. Por qué? Porque no era cualquier canario. Era un pájaro de color naranja rojizo, de pico rosado. Odiaba verlo encerrado en su jaula, mi abuela me contaba que una vez, a su abuela le dieron para que cuide a su canario unas vacaciones, su abuela odiaba que el pájaro este encerrado, así que lo liberó, sin consultar a nadie porque para ella eso era lo correcto. Yo pensaba igual, así que en el momento en que falleció Ramonsito (así le decía yo) no quise saber más nada con tener animales encerrados en casa. Pero ese ya es otro tema.
Podría hablar mil años sobre los pájaros y lo fascinantes que son pero en otro momento será. Lo último que voy a contar es que en mi cuarto hay una bandada de pájaros posados sobre un cable pintados en mi pared. Y me encanta verlo todos los días.

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