Tres de febrero. Sube. Su bicicleta, su boina y sus dos aros en las orejas. Pelo blanco, sin embargo joven. Barba negra, desprolija pero queriendo ser un candado. Frío de otoño y él con su remera azul. El azul es frío. Agarrado de la baranda golpea sus dedos al ritmo del carnavalito de la guitarra de un desconocido. Silba al ritmo de la canción. La canción termina. Aplaude. Desaparece.
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