Y sí.
Nunca se puede perder elque no sabe a dónde va - Alejandro Dolina
sábado, 17 de junio de 2017
Boina-
Tres de febrero. Sube. Su bicicleta, su boina y sus dos aros en las orejas. Pelo blanco, sin embargo joven. Barba negra, desprolija pero queriendo ser un candado. Frío de otoño y él con su remera azul. El azul es frío. Agarrado de la baranda golpea sus dedos al ritmo del carnavalito de la guitarra de un desconocido. Silba al ritmo de la canción. La canción termina. Aplaude. Desaparece.
lunes, 12 de junio de 2017
Me cuesta el amor
La primera vez que me enamoré también fue la primera vez que me decepcioné. Creo que fue la única vez que me enamoré. Estoy segura de que no fue la única vez que me decepcioné. No existe sensación de humillación más grande que la que provoca el amor. El desamor mejor dicho. Porque así fue, con tan solo nueve años, le declaré mi enamoramiento al chico que me gustaba desde hacía ya cuatro años. Le mandé un mail porque para decírselo a la cara no me animaba, y fue lo peor que pude haber hecho en ese momento. Ojo que el chico, de también nueve años, me lo respondió con toda la amabilidad del mundo y me respetó en mi petición de que no hablara sobre el tema con nadie, ni siquiera conmigo o con sus amigos. Más allá de toda la autohumillación que sufrí, me sentí no querida, no correspondida, me sentí fea, dolida y rota. Cuánto se puede saber de amor a los nueve años? No lo sé, pero sí recuerdo y sé perfectamente que esas emociones eran una frustración enorme de lo que no fue y que tuvo que ser reprimido. Entiendo que viéndolo desde ahora es una ridiculez, pero por más ridiculez que sea, eso me marcó a mi como persona. Quizá es por eso que me cuesta pensar que existe la posibilidad de que a alguien le pueda parecer linda. Quizá es por eso que no me abro a nuevas oportunidades de querer a alguien más allá de la amistad. Quizá es por eso que me cuesta confiar en mi misma cuando se trata de amor.
Seguido al episodio del mail, la persona que se hacía llamar mi mejor amiga en ese momento, se enganchó con el chico que me había rechazado a mi. Fueron novios un tiempo. Yo no podía controlar mi impotencia, bronca, furia, tristeza, desconsuelo, y hasta quizás envidia hacia ella. Todo eso implicó noches de llanto incontrolables que desembocaban en la escritura; y todo esto con tan solo nueve años. Vuelvo a preguntar qué se puede saber sobre el desamor a tal edad? Mucho. Yo ya no soy la misma luego de aquella tración. Tal vez suene exagerado pero así es como lo viví en su momento, así es como lo recuerdo y así fue como la vida me marcó en ese sentido.
Me cuesta el amor porque me costó desde el principio, desde mi primer amor y único amor porque estoy convencida de que fue la única vez que me enamoré. Y también me cuesta la amistad, porque volver a confiar en alguien en quien caer, en alquien en quien contar, en alguien en quien confiar no fue fácil y no lo es.
Seguido al episodio del mail, la persona que se hacía llamar mi mejor amiga en ese momento, se enganchó con el chico que me había rechazado a mi. Fueron novios un tiempo. Yo no podía controlar mi impotencia, bronca, furia, tristeza, desconsuelo, y hasta quizás envidia hacia ella. Todo eso implicó noches de llanto incontrolables que desembocaban en la escritura; y todo esto con tan solo nueve años. Vuelvo a preguntar qué se puede saber sobre el desamor a tal edad? Mucho. Yo ya no soy la misma luego de aquella tración. Tal vez suene exagerado pero así es como lo viví en su momento, así es como lo recuerdo y así fue como la vida me marcó en ese sentido.
Me cuesta el amor porque me costó desde el principio, desde mi primer amor y único amor porque estoy convencida de que fue la única vez que me enamoré. Y también me cuesta la amistad, porque volver a confiar en alguien en quien caer, en alquien en quien contar, en alguien en quien confiar no fue fácil y no lo es.
domingo, 11 de junio de 2017
Creo en los pájaros
En mi cabeza asocio los pájaros con la libertad. Me parece fascinante e indescriptible como es que pueden volar. Volar. Vuelan. Ellos vuelan y no les importa nada, solo vuelan. Daría lo que sea por poder sentir la sensación de volar, controlar mi vuelo, sentir el viento atravesando los dedos de mis manos, mi pelo y raspando todo mi cuerpo.
Libertad. La libertad de volar por donde ellos quieran cuando quieran y como quieran, también me irradian eso.
Los pájaros en general tienen algo especial en mi vida, su nido. Abandonar el nido. Así lo veía mi tía. Ella se ocupaba de los niños que no "podían" o que les llevaba un poco mas de tiempo abandonar su nido. Ella era medica. Yo ya más de grande puedo ver que esta metáfora que ella armó aplica para muchas situaciones. A todos nos cuesta o nos costó en su momento abandonar el nido. El que dice que no, lo más probable es que este mintiendo. Ustedes interpretenlo como quieran, pero para mi, abandonar el nido no tiene un solo significado, es una conjunción de cosas, situaciones y experiencias lo que te hacen abandonar el nido. La mas común o la manera mas fácil de pensar el hecho de abandonar el nido es la de mudarse solo, pero no me estoy refiriendo a eso en especifico, ojo que tampoco estoy diciendo que sea fácil. Es más profundo, hablando espiritualmente si se quiere. Aunque repito que cada uno tiene libre interpretación sobre este hecho, en mi opinión nunca se termina de abandonar el nido en su expresión mas literal.
Por qué digo que creo en los pájaros? Tal vez sea porque ellos son amigos de los arboles. Ellos hacen que los arboles sean sus hogares; pero lo mejor de todo es que no los perjudican en absoluto, los pájaros se adaptan a los arboles, a sus formas, sus imperfecciones y sus deformidades.
Hay pájaros de todo tipo de forma, tamaños y colores. Sus colores. Una vez tuve un canario que le puse de nombre Ramón. Me parecía que ese nombre así tan gordo, grande y lleno era de los más adecuados para mi canario. Por qué? Porque no era cualquier canario. Era un pájaro de color naranja rojizo, de pico rosado. Odiaba verlo encerrado en su jaula, mi abuela me contaba que una vez, a su abuela le dieron para que cuide a su canario unas vacaciones, su abuela odiaba que el pájaro este encerrado, así que lo liberó, sin consultar a nadie porque para ella eso era lo correcto. Yo pensaba igual, así que en el momento en que falleció Ramonsito (así le decía yo) no quise saber más nada con tener animales encerrados en casa. Pero ese ya es otro tema.
Podría hablar mil años sobre los pájaros y lo fascinantes que son pero en otro momento será. Lo último que voy a contar es que en mi cuarto hay una bandada de pájaros posados sobre un cable pintados en mi pared. Y me encanta verlo todos los días.
Libertad. La libertad de volar por donde ellos quieran cuando quieran y como quieran, también me irradian eso.
Los pájaros en general tienen algo especial en mi vida, su nido. Abandonar el nido. Así lo veía mi tía. Ella se ocupaba de los niños que no "podían" o que les llevaba un poco mas de tiempo abandonar su nido. Ella era medica. Yo ya más de grande puedo ver que esta metáfora que ella armó aplica para muchas situaciones. A todos nos cuesta o nos costó en su momento abandonar el nido. El que dice que no, lo más probable es que este mintiendo. Ustedes interpretenlo como quieran, pero para mi, abandonar el nido no tiene un solo significado, es una conjunción de cosas, situaciones y experiencias lo que te hacen abandonar el nido. La mas común o la manera mas fácil de pensar el hecho de abandonar el nido es la de mudarse solo, pero no me estoy refiriendo a eso en especifico, ojo que tampoco estoy diciendo que sea fácil. Es más profundo, hablando espiritualmente si se quiere. Aunque repito que cada uno tiene libre interpretación sobre este hecho, en mi opinión nunca se termina de abandonar el nido en su expresión mas literal.
Por qué digo que creo en los pájaros? Tal vez sea porque ellos son amigos de los arboles. Ellos hacen que los arboles sean sus hogares; pero lo mejor de todo es que no los perjudican en absoluto, los pájaros se adaptan a los arboles, a sus formas, sus imperfecciones y sus deformidades.
Hay pájaros de todo tipo de forma, tamaños y colores. Sus colores. Una vez tuve un canario que le puse de nombre Ramón. Me parecía que ese nombre así tan gordo, grande y lleno era de los más adecuados para mi canario. Por qué? Porque no era cualquier canario. Era un pájaro de color naranja rojizo, de pico rosado. Odiaba verlo encerrado en su jaula, mi abuela me contaba que una vez, a su abuela le dieron para que cuide a su canario unas vacaciones, su abuela odiaba que el pájaro este encerrado, así que lo liberó, sin consultar a nadie porque para ella eso era lo correcto. Yo pensaba igual, así que en el momento en que falleció Ramonsito (así le decía yo) no quise saber más nada con tener animales encerrados en casa. Pero ese ya es otro tema.
Podría hablar mil años sobre los pájaros y lo fascinantes que son pero en otro momento será. Lo último que voy a contar es que en mi cuarto hay una bandada de pájaros posados sobre un cable pintados en mi pared. Y me encanta verlo todos los días.
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